Tras una "discusión" con una ciberamiga en Facebook, en la que debatimos teóricamente si el liberalismo es o no compatible con el cristianismo y en la que niego rotundamente que el liberalismo haya sido el culpable, como afirma esta ciberamiga, de la generación de ideologías como el comunismo o el nazismo o la socialdemocracia (niego la mayor: nacen en defensa de los intereses de las clases dominantes, instaladas en aparatos estatales, contra una ideología que si el pueblo la conociera y la defendiera desaparecerían como casta). Pues lo dicho tras esa interesante conversación, pienso qué es el liberalismo para mí en mi día a día. Por supuesto no voy a entrar ahora en discutir si es o no compatible con el cristianismo: lo considero compatible ciento por ciento: podemos acudir a Ortega aquí. Será otro día.
La libertad individual es lo más hermoso y lo que más necesito en mi vida diaria. Capacidad de decidir por mí mismo, ser responsable de mis decisiones, y aprender de cada error que cometa, para poder decidir la próxima vez con más acierto, etc. Y lo más curioso y está descubierto desde hace siglos, es que esas decisiones hacen que el conjunto progrese, que mejoren sus condiciones, no sólo económicas. Pero qué sucede día a día, qué podemos decidir en nuestro día a día. Quiero ir a comprar ropa un domingo cualquiera... no podemos... los centros comerciales están cerrados; quiero acelerar mi coche nuevo... no puedo nos imponen límites de velocidad (tema muy actual, dicho sea de paso); quiero elegir el colegio de mis hijas: no puedo me lo imponen; quiero elegir qué educación darles: no puedo vienen "prediseñadas" (hay que hacer un formateo continuo para poder lograrlo), pues decido entonces educarlas yo: ilegal; quiero disponer de mi renta: no puedo, me la limitan, sustraen parte a impuestos y otras a seguros sociales que no utilizo; quiero disponer de un seguro médico privado: puedo, pero a costa de pagar dos; quiero un colegio privado para mis hijas: puedo pero a costa de pagar dos (y no quiero hacer incapié en el área económica, que no es el que más me puede interesar, aunque lo considere de lo más importante), etc.
Los Gobiernos se han convertido en dueños de nuestras vidas. En todos los ámbito dónde camino encuentro limitaciones, leyes, reglamentos y prohibiciones, mandatos y reglas: qué puedo y qué debo hacer y qué no. Y lo peor de todo es que no se ha hecho al estilo dictatorial, sino encubierto bajo la máscara de la Democracia. La mayoría acepta estos límites, ¿por protección, por miedo? lo acepta. Yo no quiero aceptarlos. Y mi idea no es basarme en un liberalismo extremista en que no existan reglas. Deben existir reglas, pero no debe existir una regla para cada acción que hago en mi vida. Tenemos que ponernos límites para una sana convivencia, pero no un amasijo de reglamentos ( y una burocracia detrás) que ahogue nuestro más preciado regalo: nuestra libertad.
Pongo el ejemplo de la intención de limitación de la velocidad, por ser tan actual. No se limita la posibilidad de fabricar coches que corran más allá de los doscientos kilómetros por hora, pero sí que en carreteras con posibilidades para llevar el coche a ciento cuarenta, éste lo haga. Sin entrar en el fondo de la medida, que por supuesto no es otra que recaudatoria, limita mi decisión individual de poder poner el coche a la velocidad que estime pertinente bajo mi responsabilidad. El papá estado nos dice qué es bueno para nosotros y nuestros conciudadanos, y qué actitudes hemos de tomar para no hacernos daño a nosotros o a los demás. Si me dicen aquí que puedo hacerle daño a un tercero. Les digo: y por qué debo de abrocharme el cinturón, o por que no puedo hablar por el móvil pero sí ir comiéndome un bocata.
Son reglamentaciones que no sólo sirven como fin recaudatorio, sino que limitan gravemente nuestra libertad individual y diaria.
La normativa es tan extensa que sería necesario contar con un gabinete jurídico a nuestro lado para no cumplir con la misma. A nivel individual, como persona física que pasea. No hablo ni entro en las empresas, que por definición la tienen que tener, porque es imposible dar un paso sin que estés incumpliendo involuntariamente alguna norma: estatal, autonómica, provincial, municipal, o de cualquier organismo que se le haya dado potestad para legislar (y mejor no hablo de los convenios colectivos). Hablo exclusivamente de como seres humanos: están regulados por dónde circular en bicicleta o por dónde ir por el campo a pasear... está regulado por supuesto el tabaco... Miren ustedes: déjenme en paz.. dejen de regular... pero la culpa en definitiva la tiene el pueblo soberano que elije este tipo de sistema paternalista y sobreprotector antes que la responsabilidad que implica la libertad, y la casta política que gobierna o tiene posibilidades de hacerlo, que no cambiará ni un ápice.
Encima, tenemos que aguantar en cada crisis económica ( insistiré hasta la extenuación que antes es institucional) que todo ese entramado crezca y crezca, argumentando que ha sido el mercado el que la ha provocado, cuando es justamente lo contrario: fueron las normativas las culpables. Engañan al pueblo, y aprovechas una nueva ola para ganar más poder, regular más, aumentar burocracia y lo peor de todo, y como consecuencia, limitar mi libertad y la suya.
Aclaración hecha hace tiempo y reitero tras tanto tiempo sin pasar por aquí. El nombre del blog fue elegido antes de que un partido político eligiese ese nombre para su campaña. No antes de que otro lo escogiera, de infausto recuerdo. Repetiré una y mil veces que "por el cambio" no es por el cambio de un partido por otro, aunque ahora sea vital, sino de un cambio de calado institucional sin el cual será imposible salir de esta crisis, y sin la cual yo no me sentiré libre más que en mi mente.
8 PODEROSAS DECISIONES
Hace 4 horas










7 comentarios:
Un gusto volver a leerte, ojalá vuelvas a disponer de tiempo para escribir de cuando en cuando...yo conozco a más de uno y de dos que dicen que el liberalismo, como el marxismo, es "pecado", en fín, yo creo que incluso los Papas y los santos se equivocan..yo no entiendo un liberalismo anarcoide que obvia cualquier responsabilidad, sino en lo contrario, la responsabilidad de ejercer la libertad, y que cada cuál apechugue con las consecuencis de sus actos...también desde el punto de vista religioso cada uno es libre de condenarse o salvarse desde la libre elección, y se nos perdona o se nos "retiene el pecado" individualmente...me parece que hay mucha confusión en todo..a veces ejerciendo ciertas caridades se consiguen efectos muy indeseables, y la Iglesia mete la pata muy a menudo (labor benéfica incuestionable aparte)
El gusto es mio de volver a verla por aquí. Comenzando por el final, la Iglesia ha metido la pata muchas veces a lo largo de la Historia, muchas. ¿Pero no puedo ser liberal y creer en Dios? Por ahí iban los tiros iniciales. En cuanto al comienzo si a nuestros propios hijos les están enseñando que no hay responsabilidades, cómo van a querer esa libertad. Una implica a la otra. Muchas gracias. Saludos liberales.
Encantado de volver a leerte.
Por supuesto que la Iglesia ha cometido muchos errores. Es normal porque está formada por humanos y el huano a veces se equivoca.
Lo que no veo es porque un liberal no puede creer en Dios. Creo que son dos cosas perfectamente compatibles. Creer en Dios, son los marxistas que, por princio, niegan la trascendencia y nos atan aquí, a lo puramente material.
De todos modos, un buen tema para hacer disquisiciones.
Saludos cordiales y también de un liberal convencido
Gracias a usted, estimado José Luis, por estar ahí siempre que algo se escribe por acá.
No acababa de entender a aquella interlocutora de hace unas semanas: me intentaba convencer de que por ser liberal no podía creer en Dios. Hombre si soy liberal y no puedo creer en Mahoma lo entiendo, pero ser Cristiano... Cada cual lee lo que le parece y se monta en su cabeza los líos que quiere. Un abrazo y saludos liberales.
Me alegro de leerle de nuevo. Yo creo que has dibujado muy bien la esencia del liberalismo: esa reacción ante la mareante regulación estatal de todo y esa básica afirmación de la libertad individual con responsabilidad. La ventaja del cristianismo a mi juicio es que tuvo su Reforma y deslindó las esferas y aunque el límite sea siempre problemático sirvió para tratar de vacunar de afán totalitario a uno y a otro ámbito.
Saludos blogueros, amigo
Muchas gracias a usted, estimado José Antonio por estar ahí. Gracias por su comentario. En cuanto al cristianismo estoy de acuerdo; cuestión que no ha tenido el socialismo español, por ejemplo, y sus ciento y pico años de honradez. Saludos liberales.
Los únicos que necesitan niñeras son los socialistas. No pueden vivir sin Papá Estado porque les aterra pasar de una ociosidad subvencionada propia de adolescentes a vivir la madurez de una individualidad verdadera, la cual exige responsabilidad, trabajo y servicio a la sociedad.
El Estado socialista sólo pretende mantener inmaduros a los ciudadanos prolongando su adolescencia sentimental hasta que se mueran, es decir los niños dejan de depender de sus padres para depender de Papá Estado que intervendrá en todos los aspectos de sus vidas.
www. Lodicecincinato.tk
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